Viernes, 17 de Noviembre de 2017 Actualizado: 23:48 h.
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NIÑOS Y NIÑOS, PRIMERO:

Araceli Ochonda

Poco más de 30 días del nuevo año y las víctimas que más están sonando son las de almas inocentes con los puños todavía cerrados, pero sin ninguna seña de maldad. Puños cerrados para metérselos en la boca para saciar el imperante dolor de los primeros lecheros.

Lugares como México, Siria, España...
Casos de narcotráfico, refugiados, personas con algún trastorno... Entre otros, son los más sonados.
Podemos aludir al año ya pasado y acordarnos de aquél niño en la orilla de la playa griega, todavía nos acordamos ¿no?, ese sólo fue al que vimos, pero ¿cuántos más habrán y que no hayamos visto, ni nosotros ni las autoridades y estén descomponiéndose?

Pongamos delante un caso más reciente pero igual de estremecedor, causante de un negocio sucio, de narcotráfico, que se llevó a una familia entera,  al bebé entre ellos, que probablemente no supiese ni decir "coca" antes que "papá”.

 

¿Cuántos  todavía no dirán ni papá, estarán en el vientre de su santísima madre y se habrán quedado ahí, con las ganas de comerse el mundo, por un disparo accidental o no, ya que la pareja debía dinero por la droga?

Y por último, hablemos de uno más cercano pero ni mucho menos sin quitarle importancia
En España, dos casos, dos almas, sin dientes, sin haberse si quiera quitado el chupete.
Tras la “gran” e “importantísima” polémica de que un padre hubiese llevado a su hija en brazos mientras toreaba, se escondía un gran e importante suceso,  un bebé de 17 meses, ni un año y medio, al cual su padre habría tirado por la ventana, un niño que por duro que parezca ni si quiera tendría el cráneo cerrado.
Y por último, hace poco más de dos días nos abrían el telediario con la incertidumbre política, mientras un bebé se encontraba en coma porque la pareja de su madre le había dado por zarandearlo hasta dejarlo sin conocimiento, aunque quizá ni siquiera tendría. Aquella bestia le ha dejado sin él.


¿Cuánto dolor puede provocar un ser que ni habla, ni ofende, ni es capaz de tener fuerza en sus diminutos puños? ¿Qué es lo que provoca a los otros seres, seres o no, a negarles una vida?

 

Algo tan macabro, que ni en la edad media puede que se hubiese visto. Se dejaba a los niños sin nada, pero con vida; se dejaban a la suerte, pero con vida.


Aún nos viene a la cabeza lo de “niños y mujeres, primero”.  Pues vale, pero eso  niños, primero. La miserable vida que hayan llevado sus progenitores no es culpa de ellos, una vida es más importante que un estado, que unos gramos de droga o que un llanto que te despierte por la noche y te de impotencia.