Domingo, 19 de Noviembre de 2017 Actualizado: 23:05 h.
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España y la ¿Moderación?

Javier P. VELASCO

 

Parece que estamos viviendo un proceso de incertidumbre política del cual no sabemos si saldremos reforzados o entraremos en un período de inestabilidad como nunca antes se había conocido en la joven democracia española.

 

Los actores son los siguientes. Por una parte están los socialdemócratas, que a pesar de haber sacado unos malos resultados electorales, quieren gobernar. Para ello, en las últimas semanas han tenido contactos con prácticamente todas las fuerzas políticas, a excepción de los conservadores. No tienen los apoyos suficientes para formar gobierno.

 

Por otra parte están los conservadores. A pesar de haber ganado las elecciones, no lo han hecho con los escaños suficientes para gobernar; están siendo ignorados por prácticamente todos los grupos políticos a la hora de establecer pactos con vistas a un futuro gobierno.

 

Populistas. Han sacado unos buenos resultados electorales, convirtiéndose en la tercera fuerza política. Pactar con ellos se antoja complicado, sobre todo por sus postulados extremistas en un gran número de asuntos de Estado.

 

Luego están los centristas. A pesar de sus buenas perspectivas iniciales, no consiguieron los escaños necesarios para convertirse en un partido bisagra con el que haya que contar para formar posibles pactos de gobierno.

 

Al margen de los análisis electorales que han hecho los diferentes partidos, la realidad es que la gran mayoría de los españoles han votado por opciones moderadas. Parece que los líderes de los grandes partidos están preocupados por sus asuntos particulares, sin prestar atención al veredicto de las urnas: moderación.

 

Por un lado los conservadores no parecen oír esta petición del electorado; enfangados absolutamente de casos de corrupción, parece que están haciendo oídos sordos a gran parte de la sociedad que pide que expíen sus culpas y pasen esta legislatura que se avecina regenerándose en la oposición. Un acto de generosidad que sería apreciado por muchas voces, tanto nacional como internacionalmente, sobre todo si se tiene en cuenta que este acto de sacrificio conllevaría ejercer de cortafuegos a los populistas.

 

Por otro lado los socialdemócratas tampoco parecen querer asumir el veredicto de las urnas de “moderación”, ya que no parece que estén interesados en una gran coalición de partidos moderados igualmente suplicada por la inmensa mayoría de la sociedad y organismos nacionales e internacionales de todo tipo.

 

Personajes tan solventes como el nobel Mario Vargas Llosa hablaban ayer muy claro. Afirmaba que no entendía cómo después de la caída del Muro de Berlín, la tiranía comunista había revivido años más tarde en algunos lugares de América Latina, y amenazaba ahora países como España. Para Vargas Llosa, ésta, junto con el nacionalismo, son las dos mayores amenazas que tienen ahora las sociedades libres y civilizadas.

 

Tanto socialdemócratas como conservadores tienen en estas horas de incertidumbre una inmensa responsabilidad. Ambos deben hacer caso omiso a sus respectivos partidos políticos (repletos de personas que viven de la política), y pensar en el bien común de los españoles y en el veredicto auténtico de las urnas.

 

¿Serán capaces de hacerlo?