Jueves, 23 de Noviembre de 2017 Actualizado: 11:57 h.
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RODRIGO BARBOSA

La Destitución de Dilma Rousseff

Brasil culmina el cambio de Gobierno

Por 61 votos a 21, la expresidenta Dilma Rousseff ha sido condenada a dejar la presidencia de forma definitiva.

La razón jurídica de la destitución de Dilma Rousseff ha sido las “pedaladas” fiscales. Así que le acusaran de cometer 2 delitos de responsabilidad fiscal. Explico.

1. El año de 2015, el Banco do Brasil – un banco público - pagó con retraso a 3.500 millones de reales (unos 970 millones de euros) referentes a las ayudas al denominado Plan Safra – un programa federal que ayuda a los agricultores familiares a tomar préstamos del banco a unos intereses más bajos, haciendo más fácil su pago.

En resumen, es como si el Gobierno hubiera tomado un préstamo del banco, usado el dinero para otras cosas, maquillando las cuentas públicas con datos falsos sobre la situación financiera del Gobierno brasileño. Estás prácticas fueron consideradas irregulares por el Tribunal de Cuentas brasileño.

2. Le acusaran a Dilma Rousseff de conceder créditos de 96.000 millones de reales (como 26.000 millones de euros) sin la autorización del Congreso brasileño.

Mientras tanto, la investigación denominada Lava Jato proseguía, y todavía aun prosigue, acusando y juzgando a una parte crucial del liderazgo empresarial y político del gigante de Latinoamerica.

Volviendo al tema que nos ocupa, el impeachment salió de la Cámara de los Diputados y llegó al Senado brasileño el 12 de mayo. La fase final del juicio político empezó el 26 de agosto de 2016 y se acabó ayer, el 31 de agosto de 2016 – una caída anunciada.

Desde otro punto de vista, el impeachment de la ex presidenta no ha sido solo las “pedaladas”, aunque fue el punto de partida para la destitución Un análisis más profundo enseña que la retracción de la economía brasileña, que ha producido un paro bastante grande, destruyó poco a poco el prestigio de Dilma Rousseff. Quizá, si hubiera avanzado la economía, habría evitado la destitución. 

Todavía, es una grande falacia el discurso del Partido de los Trabajadores de que se ha concretizado un golpe de estado en Brasil. Puesto que, en vez de reconsiderar todo lo que ha ocurrido, señalan a los otros como los responsables de su fracaso. Como expone el filósofo Roger Scruton en su libro Usos del pesimismo. El peligro de la falsa esperanza (Ariel), “se pone en marcha un mecanismo de compensación” y que consiste en encontrar a la persona o la clase social (la elite burguesa) que lo ha frustrado sus planes. “La falacia de la suma cero”.

En conclusión, ha llegado al fin los 13 años del gobierno del Partido de los Trabajadores que empezó con Lula en 2003 y se termina el 2016 con Dilma Rousseff. Un Gobierno de avances, pero también de las traiciones, los retrocesos, las omisiones y los errores.