Lunes, 11 de Diciembre de 2017 Actualizado: 16:18 h.
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MARÍA MUÑIZ MARCELO

La Comisión Europea pide mayor preparación y vigilancia en el mercado de los tatuajes

Considera insuficiente la legislación e información acerca de los tatuajes, así como la formación que reciben los profesionales

Para acabar con el desconocimiento acerca de la fabricación, los ingredientes y los efectos secundarios de la tinta de los tatuajes, la Comisión Europea reclama que se elabore un manual de buenas prácticas para la fabricación de dichos productos, que se vigile el mercado tanto físico como en la Red, y que los tatuadores reciban una formación obligatoria.

Los tatuajes son dibujos creados a partir de inyectar tintas de colores bajo la piel de forma permanente. Pero lo que pocos conocen es de dónde provienen esos materiales y los efectos que provocan en el cuerpo humano, ya que no existen estudios acerca de cómo esa tinta se degrada bajo la piel ni controles suficientes en su fabricación.

Según los resultados de un estudio realizado por el Joint Research Centre (JRC), más del 80% de los pigmentos utilizados son orgánicos, y más de la mitad de ellos (el 60%), son azopigmentos, los cuales, al exponer el tatuaje al sol, es posible que se degraden y liberen aminas aromáticas que pueden ser cancerígenas. Además, muchas de estas tintas no están fabricadas para su uso en los estudios de tatuajes, y pueden contener impurezas que a través de la sangre puedan extenderse al resto del organismo.

A su vez, el etiquetado de estos productos tampoco garantiza que las tintas sean totalmente seguras, ya que, aunque el lugar de su fabricación es fácil de encontrar, éstas suelen producirse en EEUU, donde la legislación es mucho más permisiva. Así ocurre que al no existir una ley específica y global, cada país establece sus propias normas, consiguiendo de esta forma que la tinta fabricada en un país con una normativa más suave llegue a uno con una regulación más estricta sin pasar por ningún filtro de seguridad.

Por todo esto, el Consejo de Europa publicó ya en 2003 una serie de recomendaciones para fabricar las tintas, especificando los ingredientes que se debían usar. Este documento fue revisado en 2008, ampliando la lista de los compuestos prohibidos.

España adoptó estas recomendaciones y es el único país que ha elaborado su propia lista de productos químicos permitidos para la fabricación de las tintas. Además, al igual que otros territorios, exige que estos productos pasen por controles de calidad para que puedan llegar a comercializarse.

El comercio a través de Internet ha facilitado que las tintas fabricadas en lugares donde los controles son demasiado flexibles e incluso inexistentes, lleguen a todo el mundo, generando así un problema que se extiende a todos los países, independientemente de lo exigente que sea su legislación.

Por eso, aunque la Comisión Europea solicite diferentes medidas para acabar con todas las dudas sobre la tinta de los tatuajes, según la JRC, la solución es la creación de una ley única.